Es empleada municipal, realiza junto a una de sus hijas una tarea que siempre estuvo a cargo de los hombres, es parte del barrido de calles. A las 4 de la mañana munida del carrito y los cepillos inicia su trabajo en la calle A. del Valle con la responsabilidad que caracteriza a una actitud heredada de sus padres y que hoy transmite a su propia familia, una actitud decente que tiene como premisa el valor del trabajo y la dignidad para llevarlo a cabo.
Hace unos días fue protagonista de un hecho circunstancial que no debiera destacarse pero que es bueno hacerlo porque significa que en esta época tan avasallada de falsas virtudes y verdades cuando alguien de trabajadora y humilde condición realiza una buena acción, quienes estemos en condiciones -todos podemos hacerlo- de comunicar un gesto solidario que jerarquiza los valores, tenemos que destacarlo.
Mientras realizaba su tarea habitual halló una campera que contenía en uno de sus bolsillos una billetera con una importante suma de dinero y varias tarjetas de crédito en la esquina de “su calle” y Artigas. La natural actitud hizo que tratara de identificar un posible dueño requiriendo la ayuda de una vecina y luego en presencia de un agente policial buscar un elemento de identidad y entregarle a éste el hallazgo, para continuar como si nada anormal hubiera pasado y no supo más hasta que un rato más tarde, en medio de sus tareas, es abordada por el dueño de los elementos que se detenía a entregarle una simbólica retribución que tenía como esencia reconocerle el gesto.
Se llama Silvia Liliana Acosta y cuando transite por A. del Valle la verá desarrollando su trabajo como todos los días, como un ser absolutamente normal, con actitudes normales como las que debemos tener todos.
Precisamente, esta historia recuerda un caso de un vecino que hace un tiempo atrás también extravió su campera con el dinero de su sueldo, documentos, tarjeta de cobro y elementos de suma necesidad de carácter médico y ante su pedido público quien halló los elementos tuvo la gentileza de arrojarlos en una plaza, obviamente sin campera y sin dinero.
Por eso la actitud de Silvia debe destacarse porque es tarea de todos mostrar historias ejemplificadoras que indican que en cualquier espacio este tipo de acciones resignifican valores que hoy se van perdiendo.
Hace unos días fue protagonista de un hecho circunstancial que no debiera destacarse pero que es bueno hacerlo porque significa que en esta época tan avasallada de falsas virtudes y verdades cuando alguien de trabajadora y humilde condición realiza una buena acción, quienes estemos en condiciones -todos podemos hacerlo- de comunicar un gesto solidario que jerarquiza los valores, tenemos que destacarlo.
Mientras realizaba su tarea habitual halló una campera que contenía en uno de sus bolsillos una billetera con una importante suma de dinero y varias tarjetas de crédito en la esquina de “su calle” y Artigas. La natural actitud hizo que tratara de identificar un posible dueño requiriendo la ayuda de una vecina y luego en presencia de un agente policial buscar un elemento de identidad y entregarle a éste el hallazgo, para continuar como si nada anormal hubiera pasado y no supo más hasta que un rato más tarde, en medio de sus tareas, es abordada por el dueño de los elementos que se detenía a entregarle una simbólica retribución que tenía como esencia reconocerle el gesto.
Se llama Silvia Liliana Acosta y cuando transite por A. del Valle la verá desarrollando su trabajo como todos los días, como un ser absolutamente normal, con actitudes normales como las que debemos tener todos.
Precisamente, esta historia recuerda un caso de un vecino que hace un tiempo atrás también extravió su campera con el dinero de su sueldo, documentos, tarjeta de cobro y elementos de suma necesidad de carácter médico y ante su pedido público quien halló los elementos tuvo la gentileza de arrojarlos en una plaza, obviamente sin campera y sin dinero.
Por eso la actitud de Silvia debe destacarse porque es tarea de todos mostrar historias ejemplificadoras que indican que en cualquier espacio este tipo de acciones resignifican valores que hoy se van perdiendo.
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